El sobrepeso y la obesidad son prevalentes en muchos países y el problema continúa aumentando, especialmente en naciones en desarrollo. Esto ha promovido el desarrollo de alimentos con contenidos reducidos de energía, pero con un fuerte atractivo sensorial. Este tipo de alimentos pueden ayudar a reducir el consumo de calorías y el peso corporal cuando sustituyen alimentos altamente energéticos. Sin embargo, han surgido cuestionamientos sobre la eficacia de diluir la energía de los alimentos y las dietas mediante el consumo de edulcorantes de alta intensidad y sustitutos de las grasas. Se argumenta que tales productos pueden en realidad estimular el apetito y el consumo de energía exacerbando, en consecuencia, el aumento de peso. Se presentará una revisión crítica de la importancia de la densidad energética de los alimentos en la motivación del consumo de energía y la eficacia de los edulcorantes de alta intensidad y sustitutos de grasas, con el propósito de presentarle a la industria de alimentos una comprensión profunda sobre las posibles consecuencias en la salud de los productos que desarrollan para el control de peso.

 

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