La producción industrial de huevo como alimento fresco de consumo directo, o como materia prima, es un sector de gran crecimiento  en Colombia. Según la FAO en el 2011 el consumo per cápita varía ampliamente a nivel mundial, siendo México el primero en la lista con  420 huevos/persona/año, seguidos de China 360, Japón 329, EEUU 296, España 289, Brasil 200, y Perú 197, entre otros. Según FENAVI, en 2013 el consumo en Colombia fue de 236 h/p/a. Se prevé que el consumo de ovoproductos aumente significativamente en las economías emergentes tal como ocurre en los países más desarrollados en los que se ha reportado una relación directa entre el PIB y la inclusión de huevo como ingrediente en alimentos de consumo masivo de calidad nutricional mejorada.

La ciencia y tecnología detrás de la industrialización ha contribuido a la obtención de huevos con variaciones en el perfil lipídico, biofortificación para mejorar el contenido de vitaminas y minerales, y lo más importante: aves capaces de afrontar retos sanitarios sin afectar la calidad e inocuidad de sus huevos. Todo esto aplicando los principios de la nutrigenómica, a través de la inclusión de ingredientes funcionales en el alimento desde el proceso de levante e incluso ampliando su ciclo productivo.

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